jueves, 5 de marzo de 2009

Pedrouzo – Santiago de Compostela



Etapa 7: PEDROUZO - SANTIAGO DE COMPOSTELA (20 Kms)

Después de una semana de camino el final estaba ahí, a la vuelta de unos pocos kilómetros.
Empezamos la etapa muy temprano, tanto que formamos un pequeño grupo y nos repartirnos para alumbrar con las linternas todo el campo de visión que necesitábamos en una zona boscosa a la salida de Pedrouzo. El amanecer mereció la pena pararse a contemplarlo.


El camino deja de transcurrir entre lugares idílicos como en etapas anteriores para serpentear entre carreteras con bastante tráfico. Aquí da la sensación de estar llegando pero lo curioso es que justo después de ese encontronazo con el mundanal ruido nos adentramos en este verde pasillo.


Tras una subida pronunciada paramos a desayunar en Casa de Amancio en Vilamaior donde la oferta era amplia, el ambiente acogedor y la compañía muy grata. Nos quedaba ya poco tiempo juntos.

En el Monte do Gozo hay un monumento que se inauguró en honor a la visita del Papa Juan Pablo II. A parte de su valor simbólico y de que el final está cerca, no tiene más.
Hay unas estatuas de peregrinos que pueden verse en las guías del camino. Quizá sea la mejor forma de contemplarlas porque in situ hay que buscarlas muy bien para llegar a encontrarlas camufladas como están.


Desde allí se inicia una bajada que acaba en Santiago. Sí, al fin Santiago, pero todavía queda una hora de camino porque la catedral queda lejos. Mi llegada fue justo para la misa del peregrino, creencias religiosas a un lado, aconsejo ir. Mucha de la gente que se encuentra allí acaba de terminar el camino igual que uno mismo y la complicidad se nota en el ambiente. Fue una pena no ver el botafumeiro.


Tras la misa fuimos a la Plaza del Obradoiro, mochila a la espalda y bastón en mano. Había que inmortalizar la tan esperada llegada a la meta.

Conseguimos la Compostela pero después de un buen rato de cola y de superar el “cuestionario” al que te someten.

En la Plaza Cervantes fuimos a Casa Manolo y a Agarimo. Ambos recomendables.

Nos alojamos en el hotel Husa Santiago Apóstol. No lo recomiendo básicamente porque está muy alejado del centro (a diez minutos del centro en coche o en autobús, no andando) y porque estaban de obras y era imposible echarse la siesta cuando el cuerpo tanto lo necesitaba.
Y esto es una pequeña parte de lo que dio el camino. Debería haberlo escrito nada más llegar de allí pero no lo hice y con el tiempo ha sido más difícil recordar nombres teniendo que recurrir a las guías y a los apuntes.
Hacer el Camino de Santiago es toda una experiencia que hay que hacer al menos una vez en la vida, no solo te aporta "riqueza espiritual" (eso podría ser discutible), también desconectas de tu vida cotidiana y conoces lugares que de otra forma sería muy difícil.
Espero volver algún día.

domingo, 1 de marzo de 2009

Ribadiso da Baixo - Pedrouzo

Etapa 6: RIBADISO DA BAIXO – PEDROUZO (22 Kms)

Cada vez costaba menos levantarse temprano y esta etapa la comenzamos aún con noche cerrada. Amaneció cuando estábamos saliendo de Arzúa.



Pocas son las poblaciones por las que pasaremos, Pegontuño, Calzada, Boavista.

La etapa es un suave intercambio de llanos, subidas y bajadas.
La niebla y el paisaje del lugar nos permitieron tomar estas fotos. Sobran las palabras.



Después de dejar Salceda encontramos un pequeño santuario compuesto por un monumento y unas flores en honor a Guillermo Watt, peregrino fallecido en 1993.

Iniciamos una subida que terminará en el Alto de Santa Irene. En este punto conviene estar atento a las flechas amarillas porque un leve despiste te hace ir por el lado izquierdo de la carretera nacional y obligarte a retroceder unos metros más adelante.
Tras zigzaguear en torno a la N-547 se llega a Santa Irene, antigua sede del concello de O Pino, hoy pequeña población.

El camino continúa atravesando un bosque de pinos para llegar a Rúa.
Una compañera peregrina nos contó que la empresa papelera en la que ella trabaja utiliza esta variedad de pino canadiense y que éste se impuso al pino gallego autóctono hasta tal punto que hoy día es el que se replanta.

Y apenas a un kilómetro de Rúa está Pedrouzo, también conocida como Arca O Pino, final de esta etapa.



En Pedrouzo hay varios sitios a ambos lados de la carretera-calle mayor que la atraviesa. Estuvimos en Galaicos, nada que objetar sobre él.

Con mucho el peor albergue de todo el camino, viejo, mal acondicionado, necesitado de unas reformas y también de limpieza. Sus instalaciones dejan mucho que desear. Su caldera debió traerla el primer peregrino que hizo el camino. Sus literas deben estar pensadas para gente muy alta o muy ágil, a estas alturas de caminos los pies y las rodillas no estaban en condiciones de pegar esos saltos.
Sinceramente no recomiendo este albergue por nada del mundo. No me cambié porque estaba demasiado agotada para coger la mochila. Unos compañeros peregrinos malagueños me dijeron que el albergue privado de Pedrouzo estaba muy bien, así que visto lo visto, a ése de cabeza.

martes, 17 de febrero de 2009

Palas de Rei - Ribadiso da Baixo


Etapa 5: PALAS DE REI - RIBADISO DA BAIXO (27 Kms)

Esta fue la etapa más larga de nuestra andadura peregrina. En la guía que llevábamos decía que había 24 kms y en el albergue de Ribadiso nos confirmaron que había 27 kms, una gran diferencia a estas alturas de camino.

Como nos habíamos quedado en el albergue nuevo de Palas de Rei que está antes de llegar al núcleo urbano, nuestra etapa comenzó atravesando el pueblo.

Tras una sucesión de tramos asfaltados y de caminos cogimos una corredoira hasta San Xulián do Camiño. Pasamos por Pontecampaña y Casanova, y por los ríos Pambre y Porto. Entre Coto y Cornixa está el límite entre las provincias de Lugo y A Coruña.

Las vistas que nos ofrecía esta etapa estaban a la altura del Camino de Santiago.




Tras un tramo en paralelo con una carretera nacional tomamos una antigua calzada romana que nos conduce a Leboreiro.
Es inevitable detenerse en el puente medieval de Furelos y fotografiar esas vistas.


El camino continúa y llegamos a Melide atravesando todo el núcleo urbano, el cual nos ofrece todo tipo de servicios y establecimientos que no solemos encontrar en otras poblaciones.


Pasaremos por Parabispo, A Peroxa, Boente, Castañeda, Fraga Alta, Boroña y finalmente Ribadixo da Baixo.

El valle del río Boente nos conduce nuevamente a un remanso de tranquilidad donde la frondosidad de la vegetación apenas deja ver los rayos del sol. Hay que verlo.


Después de la última parte donde se sucedían las subidas y las bajadas en pendiente y cuando estábamos a punto del agotamiento gracias también al calor de mediodía apareció el albergue.

Nos habían hablado muy bien de él y cumplió con creces las expectativas creadas. Está a la orilla del río Iso en cuyas aguas se agradece sumergir los pies (está demasiado fría como para pensar en bañarse allí), una estampa idílica a la que acompaña sus instalaciones, bien cuidadas, muy limpio… Si tuviera que elegir uno entre todos los albergues en los que pernoctamos sin duda alguna sería el de Ribadixo da Baixo. Recomendable cien por cien.


Poco después de llegar a la provincia de La Coruña paramos a desayunar en Casa de los Somoza en Coto - Leboreiro, posiblemente ha sido en conjunto el mejor sitio de todos aquellos en cuantos estuvimos. Tenía una terraza enorme pero lo que más llamaba la atención era una zona verde (no muy raro en Galicia) muy apropiada al Camino situada en otra parte de la terraza. Cabe destacar muy por encima de todo la hospitalidad de los dueños. Allí nos hicimos algunas fotos caracterizados con el sombrero, el bastón y la calabaza.

Para comer fuimos al Mesón Rural Ribadiso, justo al lado del albergue. El menú era gallego, muy abundante.

viernes, 6 de febrero de 2009

Portomarín - Palas de Rei



Etapa 4: PORTOMARÍN - PALAS DE REI (25 kms)

Abandonamos Portomarín cruzando por una pasarela sobre el embalse de Belesar donde dejamos las vistas del Miño.


Pasamos por Toxibo, Gonzar, Castromaior, Hospital da Cruz y Ventas de Narón. Proseguimos camino llegando al alto de Ligonde. Un simpático lagarto de un verde muy intenso tuvo el detalle de posar para la cámara.


La siguiente comarca que atravesamos es Ulloa, donde Emilia Pardo Bazán ambientó su famosa novela “Los Pazos de Ulloa”

El cruceiro de Lameiros merecía que nos detuviéramos a contemplarlo. En la base se puede ver la calavera y en la cruz se ve al crucificado con la Angustia.


Tras pasar por el río Ligonde ascendemos hasta Eirexe y Monterroso, donde iniciamos el descenso a Portos, Lested, Valos y Brea. Poco después de alcanzar el Alto del Rosario llegamos a Palas de Rei.

Nos alojamos en uno de los dos albergues de Palas de Rei, uno que está antes de llegar al núcleo urbano y que fue inaugurado hace no demasiado tiempo. Cuenta con unas buenas instalaciones y está bien acondicionado.


Cerca de allí hay una piscina por si el calor aprieta y el restaurante La Cabaña, que también puede presumir de platos muy abundantes.

Palas de Rei cuenta con numerosos servicios aunque pasamos por allí un domingo con lo que las opciones se reducen.


Esta fue una de las etapas más difíciles porque me rompí literalmente. A media etapa cuando iba bajando una pequeña cuesta noté como me crujía la rodilla y a partir de ese momento me cambió el ritmo del camino. La cuarta etapa fue en la que menos fotos hice y en la única en la que me planteé que quizá no podría acabarlo. Así que me lo tomé con un poco más de paciencia, venda elástica e ibuprofeno. Y llegué hasta Santiago de esta guisa.

domingo, 25 de enero de 2009

Sarria - Portomarín


Etapa 3: SARRIA – PORTOMARÍN (22 Kms)

En esta etapa vamos a atravesar multitud de pequeñas aldeas sin dejar de ver en ningún momento la amplia gama de verdes que nos muestran los prados y bosques de la zona.


El convento de la Magdalena nos despide de Sarria. Un puente de piedra y la falta de luz de esas horas tan tempranas nos adentran a un camino propio de otro siglo.

Apenas una hora después de iniciada la etapa pasamos junto a la iglesia románica de Barbadelo.


Seguimos ascendiendo en nuestro camino y pasamos por Rente, Peruscallo y Brea.

En la provincia de Lugo aparecen mojones kilométricos cada 500 metros, no así en la provincia de La Coruña donde hay tramos sin ninguna referencia. Cuando se hace el camino a pie el peregrino va pendiente de las flechas amarillas que van marcando la ruta y de los mojones que marcan la distancia a Santiago.
Una parada simbólica es el punto kilométrico 100. Algunos han querido marcar su paso por allí dejando su estampa. El resultado es una obra horrible.


Muy cerca de allí está Ferreiros, aldea que tomó su nombre de la dedicación al hierro de sus antiguos pobladores. A la salida encontramos la iglesia de Ferreiros en la que destaca su pórtico románico.


Fue llegado a este punto donde empezamos a ver los hórreos gallegos, estructuras rectangulares construidas con tablas de madera y elevadas del suelo por pilares en los que se colocan piedras transversales para evitar la entrada de roedores. Su fin es el almacenamiento de maíz entre otros alimentos.


Nos quedan aún algunas aldeas por las que pasar como A Pena, As Rozas, Montrás, Parrocha y Vilachá.

Varios kilómetros antes de llegar al final de la etapa se divisa Portomarín. Se intuye una torre rectangular y sobria, la iglesia de San Nicolás.


Para llegar a él habrá que atravesar un puente sobre el río Miño y el embalse de Belesar.

El pueblo original descansa bajo las aguas del embalse. En 1960 se empezó a levantar el Portomarín que hoy nos acoge. La iglesia de San Nicolás, levantada en el siglo XII por los caballeros de la Orden de San Juan de Jerusalén, fue trasladada piedra a piedra a su actual emplazamiento.


Para desayunar paramos en Casa Mogarde antes de llegar a Ferreiros.
Para comer fuimos a la Posada del Camino, junto al ayuntamiento y en plena plaza del pueblo.
La cena la hicimos en el albergue municipal con los compañeros peregrinos que ya habíamos conocido.


Después de atravesar multitud de pequeñas aldeas Portomarín nos ofrece multitud de servicios del que otros carecen. Una imagen a destacar es el río visto desde el parque.

domingo, 14 de diciembre de 2008

Triacastela - Sarria



Etapa 2: TRIACASTELA – SARRIA (18,6 kms)

Hay dos opciones para llegar a Sarria, una por el Monasterio de Samos y la otra por San Xil.
En nuestro caso elegimos ir por San Xil por el cansancio inicial del camino y por los cinco kilómetros de diferencia entre ambas rutas.

El primer tramo es llano para después empezar una subida en la que primero pasamos por San Xil hasta llegar al Alto de Riocabo.


Es un paraje pacífico, solitario, verde… una estampa muy gallega.


San Xil es un conjunto de casas, todas cerradas. Esa es la tónica de esta etapa, no hay nada donde parar a desayunar hasta el km 11 en Furela.


Seguimos avanzando y llegamos a Pintín. Estamos a unos 6-7 kms del final de etapa y ya se divisa Sarria. Hecho engañoso éste porque por un lado te hace pensar que estás cerca y por otro quieres llegar no llegas.


La última parte de esta etapa se hace por asfalto, en paralelo con la carretera.

Para llegar al albergue hay que subir un tramo de escaleras, muchas a estas alturas de etapa. El albergue municipal está en la parte alta de Sarria, detrás de la iglesia del Salvador.
El cierre es a las 10 de la noche y son puntuales.


El convento de la Magdalena está a la salida, pasaremos por delante de él al principio de la etapa siguiente.


Estamos a 111 kms de Santiago y para conseguir la Compostela a pie Sarria es el último sitio donde puedes empezar a sellar la credencial.

Para desayunar nos paramos en Casa do Franco en Furela. El pan gallego está buenísimo así que las tostadas les salen buenas.

En Sarria fuimos a comer a O Tapas y a cenar al Bar Escalinata.

Segundo día y las agujetas siguen muy presentes.